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Julio Mayol  

Julio Mayol


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Leadership Academy - Academia de Liderazgo en el Hospital Clínico San Carlos

Este es el primer post del blog de la Academia de Liderazgo - "Leadership Academy"  del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos.

Se trata de la semilla de una iniciativa que lanzamos en colaboración con Sir Muir Gray la semana pasada, durante la celebración del Compromiso Ablitas en Sevilla. A propuesta de Sir Muir dedicimos crear una plataforma, en español, que permita difundir contenidos y promover la colaboración entre gestores, clínicos, ciudadanos y pacientes entorno a la transformación de los sistemas de prestación de servicios sanitarios en sistemas de generación de valor en sanidad.

Y para empezar un ejercicio sencillo: el glosario de la sanidad basada en valor. Empezamos con el término Valor 

Innovar o Morir

Empiezo hoy un nuevo blog "IT (innovación y tecnología) can be done". Han pasado casi diez años desde que inicié mi primera experiencia con las bitácoras (Panorama desde el Puente). Y mucho han cambiado las cosas desde entonces.

La idea es que este espacio sirva para presentar y comentar noticias sobre innovación, transformación y tecnología en el área de la sanidad. También quiero que sea un espacio para la reflexión y la colaboración en la gestación de propuestas y proyectos que se desarrollen en Smart Health

Os invito a participar y a que me dejéis vuestros comentarios.

 

Diagnóstico y Medicina transparente

Todos los países occidentales han llegado a un consenso, casi unánime, sobre el problema sociosanitario que el envejecimiento progresivo de sus sociedades y la cronificación de algunas enfermedades supone.

Y parece que todos también han llegado al acuerdo de que una nueva forma de asistencia sanitaria, a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), debe ser la solución. Muchos médicos (entre los que me encuentro), ingenieros, tecnólogos y empresas tecnológicas han apuntado en sus agendas el mensaje y se han lanzado a producir soluciones de telemedicina y mHealth: web 2.0, mHealth, apps…

De hecho, la Comisión Europea propone convocatorias del Horizonte 2020 que refuerzan ese estado de opinión. Pero imaginen un mundo futuro en el que personas de cualquier edad, pero especialmente mayores de 40 años, no necesiten ir a un centro sanitario. Sólo tendrían que decidir entre unas miles de aplicaciones móviles cuál es la mejor para su una, dos, tres…cinco enfermedades crónicas. Y con esas apps se pasarán gran parte de su tiempo de vigilia “picando datos” y esperando algún sonido, parpadeo o destello que anuncie la gloriosa llegada de una interacción por parte de su proveedor de servicios sanitarios.

Mientras, la posición inclinada del cuello, que es imprescindible para poder leer el smart phone o la tablet, desencadenará una nueva epidemia de dolores de espalda. Claro que eso no puede ser. Ese futuro no se va a producir.

El diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad basados en TICs debe atenerse a una premisa fundamental: debe ser transparente para el enfermo. Si interferimos en exceso con la vida de los pacientes y les convertimos en esclavos de la tecnología, no fomentaremos una sociedad más sana sino más enferma.

¿Qué es el diagnóstico transparente en la actualidad? Tal como ha definido el MVision Transparent Neuromarkers Team se trata de la "detección de la enfermedad en cualquier fase o de factor de riesgo de sufrirla, a través de la captura y monitorización de datos del paciente, independiente de la participación del individuo, pero preservando la privacidad, y sin interferencia en su actividad habitual"

En la definición se "transparenta" alguno de los problemas que este reto tecnológico tiene: la privacidad y el profiling. Se trata de un modelo que requiere grandes cambios sociales y culturales que eviten ciertos riesgos más o menos evidentes.

Por otro lado, la acumulación de datos obliga al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que permitan su análisis, a la vez que faciliten al paciente la determinación del grado de valor que pretende obtener del sistema (resultados en salud y calidad percibida respeto a su propio estado de salud).

De esa manera y mediante el "empoderamiento" de los ciudadanos (al poder definir el valor individualmente) y la minería de datos de los múltiples "omas" (genoma, metaboloma, microbioma, epigenoma, exposoma, sensoroma, imagenoma, socialoma...) se podrán proponer estilos de vida y comportamientos que maximicen el valor para cada paciente, pero también para la población. 

 

 

It is not the productivity, stupid!

Seguramente el nombre de James Carville no os suene de nada. Tampoco debería. Pero él fue el consejero de Bill Clinton que acuñó la famosa frase "It's the economy, stupid" para la campaña de 1992 del futuro presidente.

A mi no se me ha olvidado la frase. De hecho, de vez en cuando se me ocurre una variación de ese slogan de campaña. La mayoría de las veces ese recuerdo me viene a la cabeza cuando oigo hablar de la productividad en el sector sanitario. Porque está muy claro, desde hace mucho tiempo, que es prácticamente imposible que los profesionales sanitarios aumentemos la productividad. Y no porque no queramos o porque nos guste dinamitar el sistema. La realidad es que ni la sanidad en USA ni en Europa es capaz de producir incrementos significativos de productividad. Sin embargo, los costes de producción (especialmente los derivados de los sueldos) no para de aumentar. Y todo ello se vuelve más dramático cuando se compara con otros sectores productivos. 

Esa incapacidad de aumentar la productividad fue nombrada como "la enfermedad de los costes" por William Baumol y William G. Bowen. No es atribuible a los profesionales, sin embargo con frecuencia somos acusados de ello. 

Pero veamos algunos datos. Si revisamos los resultados de productividad en el NHS entre 2000 y 2008 se comprueba una leve caída de la productividad, especialmente en los hospitales. Resultados similares han sido publicados por el McKinsey Global Institute para el sector sanitario en USA. Así que no merece la pena insistir. Si lo hacemos, intentando aplicar el mismo modelo, vamos a obtener los mismos resultados. Y eso es una estupidez. 

Transformar nuestros sistemas sanitarios para poder afrontar los nuevos retos de la salud es una obligación. Para ello tenemos que basarnos en tres elementos:

1. Nuevo modelo de negocio: basado en valor para el paciente (valor = resultados en salud y calidad percibida por el paciente sobre su propia salud)

2. Red disruptiva de conocimiento

3. Tecnología habilitadora (TICs)

¿Nos atrevemos?